Trayectoria profesional, académica, los cargos que ha desempeñado en la función pública, su trayectoria internacional, el detallede las conferencias que ha pronunciado en el país y en el exterior, sus publicaciones y en particular, información sobre Derechos Humanos, Ombudsman, Defensor del Pueblo, derecho al desarrollo, derechos de usuarios y consumidores, globalización y su actividad profesional actual.

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“Las paradojas del Ombudsman en Chile II” publicado en el Boletín numero 26 del sitio www.observatoriodelosderechoshumanos.org , mayo de 2007.

 

LAS PARADOJAS DEL OMBUDSMAN EN CHILE II

Por el Dr. Jorge Luis Maiorano (*)

El titulo de este artículo nos remonta al que fuera publicado en este sitio el día 03 de octubre del año último-2006- y en cual daba cuenta de la creación, por parte de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras de Chile, del Sistema de Defensoría del Cliente e Instituciones Financieras.

Destacaba, en esa ocasión, la paradoja de que en ese País hermano iba tomando fuerza la Institucionalización de Ombudsman Privados o Defensores Sectoriales, tal como lo vengo propiciando hace algunos años y más específicamente lo puse de manifiesto en el Boletín 16 del Observatorio de Derechos Humano, mientras, en cambio, se demora la creación del Defensor del Pueblo o institución similar para defender al ciudadano de los abusos del Poder público o del poder privado cuando éste ejerce funciones públicas.

Ahora vuelvo sobre el tema ya que hace pocos días, la difusión de una noticia afirma esa la tendencia señalada en el párrafo precedente. En efecto, la Asociación de Aseguradores de Chile A. G. anunció la creación de la figura del Defensor del Asegurado para que medie entre los usuarios y las empresas aseguradoras respecto del pago de las siniestralidades que están en conflicto.

Es decir, se consolida en Chile la creación de Defensores sectoriales o corporativos mientras se demora y hasta se obstaculiza la creación del Defensor del Pueblo. En este sitio hemos dado cuenta de los numerosos reclamos y una demanda creciente sobre la necesidad de institucionalización del Ombudsman público. Asi, por ejemplo, la noticia publicada por la cual se denuncia que la creación del Instituto Nacional de Derechos Humanos puede frenar la creación del Defensor del Pueblo; el artículo “¿Quién le tema al Defensor del Pueblo?”, Queremos un Defensor del Pueblo para Chile.

Por todo ello, tal como le he venido haciendo en diversas ocasiones en que pude participar de distintos eventos realizados en Chile con el auspicio del Capitulo Chileno del Ombudsman (1), insisto que el Defensor del Pueblo es un signo de identidad democrática que, actuando con plena independencia funcional sin connivencia o complacencia con el poder, se encuentra en la privilegiada posición de asumir, desde el Estado, el rol de mediador entre las necesidades del pueblo y las autoridades que rigen sus destinos constituyéndose así en un valioso instrumento de diálogo entre sectores encontrados y un importante medio de sensibilización del poder político.

Desde esta función se puede advertir la profunda brecha que existe entre las insatisfacciones del pueblo y las prioridades de su clase dirigente. Y lo que lo legitima aún más es que, actuando con autonomía funcional irrenunciable, esa radiografía colectiva la efectúa desde el seno del propio Estado, permitiéndole a éste la posibilidad de recrear su relación con la sociedad contribuyendo así a la paz social. No olvidemos que la paz no es sólo la ausencia de guerra sino, además, un compendio de la justicia, de la libertad y de la solidaridad que suponen la superación de antinomias. Y es sobre estas antinomias (interés público - interés privado; autoridad - libertad; justicia - injusticia; capital - trabajo; egoísmo - solidaridad; macroeconomías - microeconomías, etc.) sobre las que opera la institución del Ombudsman. Así, por ejemplo, estas instituciones hoy actúan tanto contra las discriminaciones, contra los actos abusivos e irrazonables del poder público como ante las injusticias que agravian a usuarios y consumidores de servicios públicos monopolizados y en manos del capital privado.

Mientras en el pasado, la estabilidad política se aseguraba teniendo como último recurso, la amenaza de la fuerza armada, hoy se obtiene mediante sistemas de democracia participativa. En estos sistemas, el conflicto se aborda merced a una combinación de participación, diálogo, mediación y compromiso. Aquí se inserta el Ombudsman de nuestros días ya que puede, desde el propio Estado, crear los antígenos que eviten la beligerancia social e incentivar, al mismo tiempo, nuevas formas de conciliación y mediación de intereses.

No olvidemos que el poderoso no necesita Defensor; el poder económico o el poder político no necesitan quien los defienda; si, en cambio, lo necesita aquél que muchas veces se convierte en un moderno súbdito del Estado de Derecho.

Por ello, al mismo tiempo que aplaudo la creación en Chile de un nuevo Defensor privado, apoyo la necesidad de institucionalización del Defensor del Pueblo estatal en ese querido País hermano.

(*) Dr. Jorge Luis Maiorano
Defensor del Pueblo de la Nación Argentina (m.c)
Ex Presidente del Instituto Internacional del Ombudsman
Presidente del Observatorio de Derechos Humanos

(1)-http://www.ombudsman.cl/