Trayectoria profesional, académica, los cargos que ha desempeñado en la función pública, su trayectoria internacional, el detallede las conferencias que ha pronunciado en el país y en el exterior, sus publicaciones y en particular, información sobre Derechos Humanos, Ombudsman, Defensor del Pueblo, derecho al desarrollo, derechos de usuarios y consumidores, globalización y su actividad profesional actual.

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“De la verdad formal a la verdad real”
Publicado en el sitio www.observatoriodelosderechoshumanos.org enero de 2007.

De la verdad formal a la verdad real

Acerca de una nota publicada por el diario La Nación sobre el Defensor del Pueblo de la Nación.

Dr. Jorge Luis Maiorano
Defensor del Pueblo de la Nación (m.c.)
Ex presidente del Instituto Internacional del Ombudsman
Presidente del Observatorio de los Derechos Humanos


En el editorial número 8 de este Observatorio de los Derechos Humanos expresé mi pensamiento acerca de la reelección el actual titular de la Institución del Defensor del Pueblo de la Nación. Remito a los lectores a esas líneas; ahora me veo en la obligación de expresar otra vez mi pensamiento ante una nota publicada por el prestigioso diario La Nación, el día martes 26 de diciembre último y que fuera firmada por la periodista Adriana M. Riva.

A efectos de que los lectores cuenten con los elementos completos para juzgar estas líneas transcribo esa nota y luego, el correo electrónico que enviara a la citada periodista con la finalidad de aclarar y precisar conceptos que allí se han expresado.

La Nación edición del día 26 de diciembre, Información general, página 16.

Cada vez más personas acuden a la figura del defensor del pueblo

Entre 1994 y 2006, el ombudsman nacional inició un millón de causas; balance positivo

"¿«Ombu» qué?", pregunta desconcertado Emiliano, de 22 años. “Ombudsman, el defensor del pueblo", agrega su compañero Javier. Ambos, de 19 años, son estudiantes de economía de la Universidad de Buenos Aires.

Hace un par de años, pocos argentinos estaban familiarizados con el término ombudsman. Pero con el paso del tiempo, esta figura, cuyo papel consiste en proteger los derechos e intereses de los individuos y la comunidad frente a los actos y omisiones de la administración pública nacional, fue ganando terreno en la sociedad civil y hoy son muchos más los "Javieres" que los "Emilianos"; son más los que conocen y, en caso de necesitarlo, acuden a la figura del defensor del pueblo, que los que no.

La institución del defensor del pueblo de la Nación en el país se creó con la reforma constitucional de 1994. Y desde entonces, este órgano -designado por el Congreso con el voto de las dos terceras partes de cada una de las Cámaras-, que actúa con plena independencia y autonomía funcional, acumula, en sus 12 años de vida, más de un millón de actuaciones; en 1994 inició 893; en 2001, 72.282, y en 2005, 208.170. Además, en 2001, con la incorporación del servicio de e-mails, recibió 18.844 mensajes de correo electrónico. En 2005, esa cifra trepó a 200.412, lo que equivale a más de 500 cartas por día.

Los informes y denuncias sobre la contaminación en la cuenca Matanza-Riachuelo, los dos fallos favorables obtenidos durante 2006 por los que se obligó a dos empresas ferroviarias a mejorar la calidad de sus servicios y el reciente lanzamiento de una iniciativa popular para presentar un proyecto de ley que declare la emergencia vial en todo el territorio nacional, son algunas de las actuaciones más importantes que la Defensoría llevó adelante recientemente.

En diálogo con LA NACION, Eduardo Mondino, actual defensor del pueblo de la Nación, recordó: "En enero de 2002, cuando el resto de las instituciones estaba muy deteriorado, nosotros continuamos atendiendo diariamente a miles de ciudadanos que venían por la crisis. Ahí nos dimos cuenta de la fuerza que había adquirido la Defensoría para los argentinos".

A través de los años, las denuncias no sólo crecieron, sino que también fueron variando. Según datos de los informes anuales que realiza la Defensoría, las dos áreas que siempre han tenido un elevado número de quejas han sido la de servicios públicos y empleos y la de salud y acción social. Pero, a partir de la crisis de 2001, fueron creciendo los reclamos sociales, vinculados con sectores más marginados y en los últimos años también lo han hecho en forma sostenida los temas ambientales, lo cual obligó a la Defensoría a crear un área específica de medio ambiente, en 2004.

La dependencia porteña

La Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires, que fue creada en 1998 -anteriormente existía la Controladuría General Comunal-, también fue creciendo con el correr de los años. En lo que va de 2006, la institución denunció ante la Justicia la existencia de talleres textiles clandestinos, solicitó al gobierno local la urgente reglamentación de la ley que regula el transporte escolar en la ciudad y pidió la evaluación del grado de inmisión (concentración de contaminación) proveniente de instalaciones radioeléctricas.

Las estadísticas también dan cuenta del crecimiento: mientras que en 2000 atendió a 11.000 personas, en 2005 recibió 77.000 reclamos.

No obstante, según los resultados que arrojó una encuesta realizada por la Universidad John F. Kennedy entre diciembre de 2005 y julio de 2006, si bien el 49% de los porteños tiene conocimiento de la existencia de la Defensoría porteña, sólo un 8% tiene un alto nivel de comprensión sobre el papel que ejerce este organismo.

"En el nivel de conocimiento institucional estamos flacos todavía -admite a LA NACION Alicia Pierini, defensora del pueblo de la ciudad desde 2003, y agrega que los ciudadanos- confunden la Defensoría de la Nación con la de la ciudad."

La encuesta también indica que del porcentaje de personas que alguna vez realizó una denuncia ante la Defensoría porteña, el 55% tiene una imagen positiva del organismo. "Algunas personas se van muy contentas de aquí. Nosotros hacemos la gestión, pero si las áreas operativas no funcionan, no podemos hacer mucho", sostiene Pierini, que indicó que hay problemas endémicos en la ciudad que no se resuelven, como el tránsito, la situación habitacional, la proliferación de villas y los árboles sin podar.

Actualmente, además de la Defensoría del Pueblo de la Nación y su par porteña, existen 39 defensorías en el país, diez de la cuales son provinciales y 19 municipales. Pero su actividad y su difusión difieren mucho entre una y otra. En Córdoba, la institución existe desde 1987, pero pocos cordobeses saben quién está a cargo de ésta. En Formosa, en cambio, Leonardo Gialluca, actual defensor del pueblo, cumple un papel muy activo y responde a cada reclamo presentado por los ciudadanos.

Por Adriana M. Riva
De la Redacción de LA NACION

Un cargo arraigado en el mundo

La figura del ombudsman nació en Suecia en 1809, como un comisionado del Parlamento destinado al control de la administración pública, con el propósito de tutelar los derechos, garantías e intereses de los habitantes. A partir de mediados del siglo pasado, muchos países incorporaron el cargo de ombudsman con distintos nombres: "proveedor de justicia", en Portugal; "mediador", en Francia; "comisionado parlamentario", en Gran Bretaña; "defensor cívico", en Italia, y "defensor del pueblo", en la Argentina, en España y en otros países de habla castellana.

Los lobbistas de los indefensos


Es hora de valorar los derechos sociales, dice el ombudsman nacional.

Con fuerte tonada cordobesa, Eduardo Mondino, que asumió el cargo de defensor del pueblo de la Nación en 1999 y fue reelegido en 2004, define así el trabajo de la institución que encabeza: "Somos los lobbistas de los que no tienen lobby".

En la flamante sede central de la Defensoría, en Suipacha al 300, Mondino afirmó que una de las claves para dotar de credibilidad a la institución fue lograr que el equipo interdisciplinario que trabaja en ella -de unas 175 personas- tuviera el más alto nivel de profesionalidad.

-¿Cómo fue creciendo la figura del defensor del pueblo?

-Si bien estamos frente a una institución joven, nos planteamos tres objetivos: acercar el organismo a la mayor cantidad de gente posible; mantener una fuerte independencia para que los ciudadanos miren a la institución como un elemento creíble, y lograr que nuestro equipo tenga el más alto nivel de profesionalidad.

-¿Qué cambios de actitud advierte en el resto de las instituciones nacionales en relación con la Defensoría?

-Cada vez nos respetan más. Si bien no tienen la obligación de cumplir con una recomendación del defensor, los organismos deben responder a ese reclamo. Cuando no tenemos respuestas, los denunciamos ante la Procuración General de la Nación.

-Y eso molesta a varios...

-Privados o públicos, a los poderosos no les gusta que los controlen. Somos los lobbistas de los que no tienen lobby, y eso molesta a algunos sectores.

-¿Cambiaría en algo que la Defensoría tuviese poder vinculante?

-No. La principal herramienta que tiene el defensor es la autoridad con la que plantea las cuestiones, la solidez de los fundamentos y la contribución que los medios pueden hacer en la difusión. Es cierto que una recomendación del defensor no es vinculante. Pero yo la puedo hacer vinculante por la vía judicial.

-¿Alguna vez su tarea fue limitada por el gobierno de turno?

-Hasta hoy he podido ejercer el cargo con absoluta independencia. Ningún gobierno ha condicionado mi actuación. Por eso somos responsables de lo que hacemos y de lo que dejamos de hacer.


-En su opinión, ¿cuál es el mayor desafío pendiente en el país?

-Hace 23 años ya que tenemos una democracia que no logra cumplir con los derechos sociales. Ya pusimos las excusas de la hiperinflación, la de la emergencia económica y la crisis del 2001... El gran desafío actual es que los derechos sociales tengan el mismo valor que los políticos y los civiles.


La falsedad de los conceptos que allí se expresaron, me movió a enviar a la autora de la nota, el correo electrónico que aquí adjunto.

Srta. ADRIANA M: RIVA:

Me dirijo a Usted en mi carácter de Primer Defensor del Pueblo de la Nación (m.c.) período 1994-1999 a fin de formular algunas precisiones sobre el artículo que, con su firma, fuera publicado en la página 16 referente a la Institución del Defensor del Pueblo.

Como dicho artículo incurre en una serie de omisiones y datos que faltan a la verdad, me permito enviarle este correo para su ilustración. En primer lugar, le aclaro que he meditado profundamente la decisión de enviarle estas líneas por varias razones: podría pensarse que me mueve solamente un interés revanchista o mezquino. Nada de eso por las razones que paso a explicarle: por mi compromiso de hace 26 años con la institución del Ombudsman, por la condición de haber sido su fundador en el país en el ámbito nacional, por la circunstancia de haberme desempeñado como el primer hispano parlante Presidente del Instituto Internacional del Ombudsman ( institución que agrupa a todos los Ombudsman del mundo) durante el periodo 1998-1999 y por los numerosos libros y artículos que he publicado y sigo publicando en el país sobre el tema, el último de ellos hace pocos días en Uzbekistán donde fuera publicado un libro en idioma ruso por la Ombudsperson Shadira Rashidova con varios artículos de mi autoría; por el hecho de haber sido el único hispano que tuvo el honor de ser invitado a la VIII Conferencia Mundial del IOI realiza en septiembre de 2004 en Québec, Canadá……5 años después que dejara el cargo en mi país… en suma, por todo ello me veo en la obligación moral de defender esta Institución que lamentablemente ha perdido el rumbo..

No me interesa polemizar con el actual defensor; tampoco publicar una nota o carta de lectores en respuesta la información publicada que, seguramente tuvo como cierta de buena fe, ya que se esa forma quedaría desautorizada la autora de la nota; sí, en cambio, me interesa esclarecer a Usted sobre la Institución desde su nacimiento y además informarle sobre aspectos que seguramente su entrevistado le omitió y falseó tendenciosamente.

De la lectura del artículo pareciera que el nacimiento de la Institución en 1994 solo merece una línea ya que de las actuaciones iniciadas en ese momento se pasa inmediatamente al año 2001 y siguientes. Pues bien, para su conocimiento dudo que el actual defensor actúe con la independencia plena con que yo actué y por supuesto el Gobierno de ese entonces me dejo actuar. Desde las sonadas acciones judiciales contra el llamado rebalanceo telefónico (que muchos ciudadanos de la calle hoy me recuerdan…) hasta las actuaciones realizadas en la Colonia Montes de Oca y la denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en octubre de 1996 por la demora en la Corte Suprema de Justicia había incurrido con 65.000 expedientes de reajustes jubilatorios…así como tantos otras actuaciones fueron realizadas en esa etapa fundacional y de la cual dan cuenta los Informes Anuales de 1994-1995-1996-1997 y 1998…lamentablemente por una razón que Usted ya imaginará en el portal de la Defensoría solo lucen los Informes Anuales desde 1999 hasta la fecha….¿es una simple omisión o una miseria humana quitarle parte de su Historia a una joven Institución como ésta?

Y como la Defensoría del Pueblo en su etapa fundacional no fue solamente una anécdota…. pudimos realizar, por primera vez en un país de América, nuestro país, la VI Conferencia Mundial del Instituto Internacional del Ombudsman, inaugurada en el Teatro Colón, con la presencia de más de 800 representantes de todo el mundo en octubre de 1996. Todo ello porque ese Instituto tuvo a esa joven Institución de solo dos años de funcionamiento como un modelo para mostrar al mundo. Están a su disposición las actas y conclusiones así como los videos sobre esa Conferencia Internacional.

Son absolutamente falsas las cifras de actuaciones que tramitan y han tramitado ante esa Institución. Para su conocimiento e información, le digo que el desarrollo de esas actuaciones fue la siguiente:

1994: 756, 1995: 7.256, 1996: 22.697, 1997: 25.082, 1998: 30.434, 1999: 18.000, 2000: 14.176, 2001: 14.335, 2002: 11.702, 2003: 8.661, 2004: 6.301, 2005: 5.740, 2006 (hasta el día 27/12): 7.687

Como usted podrá apreciar evidentemente las fuentes de la información que le ha proporcionado el actual titular de la Institución deben estar mas cercanas a la fantasía que a la realidad…ojalá la Defensoría recibiera ese numero de actuaciones lo cual demostraría que después de doce años de existencia la figura ya es conocida y sobre todo, confiable.

La actuación del actual titular ha estado signada por diversos episodios cercanos al escándalo; de todo ello puede dar cuenta puntual la Asociación del Personal de la Defensoría del Pueblo, entidad con personería gremial que lucha por las reivindicaciones laborales dentro de la propia Institución. Otros hechos puntuales que Usted debe conocer es que, contrariando abiertamente la ley orgánica del Defensor del Pueblo 24.284 ( que conozco profundamente porque redacte su proyecto y ya como Ministro de Justicia, el día 2 de diciembre de 1993, tuve el honor de promulgar junto al Presidente Provisional del Senado de la Nación, en ejercicio del Poder Ejecutivo, por decreto numero 2469) la Institución carece de Adjuntos; desde que el Defensor del Pueblo fue reelecto (le aclaro para su información que hay una regla clásica en el mundo de los Ombudsman, es decir, en el derecho comparado, que enseña que “un buen defensor nunca es reelecto…), la Institución carece de Adjuntos los cuales deben ser propuestos por el propio Defensor…..cuando el Defensor viaja fuera del país queda a cargo de la Defensoría el Secretario General… a todo evento ninguno de los dos es abogado.

Es falso que el actual titular sea independiente: prueba de ello son las designaciones de familiares de varios legisladores que fueron designados luego que el Defensor fuera reelecto así como comentarios que circulan dentro de la propia Defensoría que dan cuenta de la presencia mensual de secretarias de legisladores que pasan a retirar sugestivos sobres…O la versión publicada por un matutino hace dos años que daba cuenta que ante un eventual cambio de gabinete el futuro Ministro de Planificación sería…el defensor del pueblo…..Ya ha existido un intento por modificar la ley 24.284 suprimiendo para los Adjuntos la condición de abogados, todo ello debido a un proyecto del senador Pichetto que motivo mi carta de Lectores a La Nación del día 04 de abril del corriente año 2006. Si a eso le sumamos que el defensor presento su Informe anual el 14 de agosto último en abierta violación (y con la complacencia de la Comisión Bicameral de la Defensoría del Pueblo) del artículo 31 de dicha norma que prescribe que dicho Informe debe presentarse antes del 31 de mayo; que no se conoce la cantidad exacta de agentes que trabajan en la Defensoría ya que el titular no ha respondido un pedido de Informes del Ministerio de Trabajo a solicitud de la entidad gremial interna de la Defensoría; y asi podría seguir con mucha información que podría ser de su interés la cual estoy dispuesto a brindársela si fuera de su interés.

En cualquier caso, me ha movido para escribir estas líneas mi profundo compromiso con la Institución del Ombudsman…siempre cuento a mis alumnos la anécdota que la mayor de mis hijas tiene 23 años y mi relación con el Ombudsman data de hace 26…y por ese compromiso, que he hecho publico antes de ahora en el portal del Observatorio de los Derechos Humanos que funde y presido, es que me siento en la obligación de poner en su conocimiento información fidedigna, veraz y que forma parte de una Institución del Estado.

En la Facultad mis maestros me enseñaron que "los hombres pasan, las Instituciones quedan…"; mi experiencia en los años de función pública me ha obligado a agregar un párrafo sugerente…… ¡cómo quedan depende de los hombres que han pasado…!

Están a su disposición mis libros, mis publicaciones en general, los Informes Anuales de esa etapa fundacional (hoy relegada) asi como todo el material que luce en mi portal personal www.jorgeluismaiorano.com.

Saludo a Usted con mi más atenta consideración y con los mejores deseos para el año que se inicia.

Dr. Jorge Luis Maiorano

Espero fervientemente que las precisiones que manifiesto en estas reflexiones, sirvan para arrojar luz sobre una nota periodística que no responde a la realidad y que, en virtud de la actitud del actual titular de la Institución, me veo en la necesidad de hacer pública. Una vez más aquí se aplica esa regla inveterada : “veritas filii tempori” la verdad es hija del tiempo…