Trayectoria profesional, académica, los cargos que ha desempeñado en la función pública, su trayectoria internacional, el detallede las conferencias que ha pronunciado en el país y en el exterior, sus publicaciones y en particular, información sobre Derechos Humanos, Ombudsman, Defensor del Pueblo, derecho al desarrollo, derechos de usuarios y consumidores, globalización y su actividad profesional actual.

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“El difícil oficio de ser Ombudsman”, publicado como Editorial numero 11 en el sitio de la Fundación Observatorio de los Derechos Humanos y publicado en la Revista La Ley, suplemento de la Universidad del Salvador, pagina 4, lunes 9 de abril de 2007.

El difícil oficio de ser Ombudsman

Por Jorge Luis Maiorano (*)

El nombre que recibe esta institución en los países de Iberoamérica no es el que se conoce desde hace casi doscientos años, desde su origen en Suecia; aquí se los llama Defensores del Pueblo; esa denominación tiene un sentido y alcance muy particular, sobre todo en sociedades asimétricas, bañadas de injusticias y demandas sociales.

Por ello esta denominación implica un compromiso adicional: ser Defensor del pueblo para quien no conoce la historia de estas instituciones, implica todo un desafío y, a la vez, una esperanza. Pareciera que todo aquello que el gobernante promete y no cumple o que cumple alejándose de aquellas promesas electorales, lo podrá solucionar el “defensor del pueblo”.

Obviamente no es nada sencillo desempeñar esta función: permanentemente hay que oponerse a los intereses políticos que han llevado a la persona a ocupar el cargo; a los intereses económicos que no admiten que desde el Estado se los pueda controlar; invariablemente hay que dar señales de independencia de todos esos sectores, lo cual no es tarea fácil. Pero ello pone a prueba si el Defensor se sirve del cargo o, en su efecto, honra al cargo sirviendo al pueblo. Por eso no estará lejano el tiempo en que el propio pueblo deba intervenir en ciertos aspectos de su elección e invariablemente, a la hora de ponderar si debe ser reelecto o no.

Esta posición la he sostenido desde el Observatorio de los Derechos Humanos y la hice pública a mis colegas del mundo en la VIII Conferencia Mundial organizada en el año 2004 en Québec,  Canadá, por el Instituto Internacional del Ombudsman a la cual concurrí especialmente invitado.

Quienes hemos ocupado el cargo honrosamente, sabemos que ser Ombudsman no es ser Superman; ser Defensor del Pueblo no supone ser un salvador de la patria; pero eso sí, implica una entrega total a la función, una lucha cotidiana contra la desesperanza y la injusticia. Y eso el pueblo, que nunca se equivoca, lo advierte. Sabe distinguir entre quien se desempeña honrando el cargo y quien hace uso del cargo para sus apetencias políticas; de esa forma se puede advertir si la Institución es “más de lo mismo” o es algo distinto, una institución con alma, cercana a la gente, no por oportunismo, sino por vocación.
Lo que ningún Defensor del Pueblo debe abandonar, es decir, abdicar, es su independencia de los intereses políticos partidistas; si lo hace será una figura cosmética, de maquillaje y perderá toda la mística que encierra la institución nacida en Suecia.

Cuando la política partidista ingresa a una institución independiente por naturaleza, por tradición y por mandato normativo poco puede esperarse de ella; será un lugar de conciliábulos políticos donde se repartirán las apetencias mezquinas y se dará un pésimo ejemplo a la ciudadanía que espera que “su Defensor” lo defienda realmente de los abusos del poder.

Pero así como comparto estas reflexiones aspirando a la total independencia de todos los Defensores del Pueblo, también señalo que muchas veces, en la soledad de sus cargos, se encuentran aislados porque su tarea no siempre resulta comprendida y valorada por los demás actores sociales. Téngase presente que nunca un Defensor del Pueblo puede satisfacer todas las angustias y reclamos de una sociedad ya que, en muchas ocasiones, se presentan ante esas instituciones reclamos contrapuestos; por ello, la tarea del Defensor del Pueblo o el “oficio” de Defensor debe ser valorado, comprendido y por sobre todo, observado por la sociedad que, en ultima instancia, es la destinataria de sus funciones.

(*) Dr. Jorge Luis Maiorano

Defensor del Pueblo de la Nación Argentina (mc)
Ex Presidente del Instituto Internacional del Ombudsman (IOI)
Defensor del Asegurado www.defensorasegurado.org.ar
Profesor Titular de Derecho Administrativo