Trayectoria profesional, académica, los cargos que ha desempeñado en la función pública, su trayectoria internacional, el detallede las conferencias que ha pronunciado en el país y en el exterior, sus publicaciones y en particular, información sobre Derechos Humanos, Ombudsman, Defensor del Pueblo, derecho al desarrollo, derechos de usuarios y consumidores, globalización y su actividad profesional actual.

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“Valioso diagnostico de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, publicado como Editorial numero 1, en el sitio de la Fundación Observatorio de los Derechos Humanos.

Valioso diagnostico de la CIDH

Buenos Aires, 15 de mayo de 2003.
Por Dr. Jorge Luis Maiorano.

El pasado día 3 de abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hizo público su informe anual acerca de la labor realizada durante el año último.

En un párrafo de ese Informe, la CIDH denuncia ….los constantes desafíos que enfrenta la democracia como instrumento para dar respuesta a las necesidades de la población en el orden social, económico y cultural y el deber del Estado de garantizar la observancia de los derechos humanos fundamentales a fin de velar por su desarrollo progresivo de una manera que contribuya a la gobernabilidad y coadyuve al desarrollo

En este contexto reivindica el rol fundamental que deben continuar jugando los mecanismos de protección de los derechos humanos. Así, señala que … la labor de promoción, prevención, control, denuncia y representación que cumplen los defensores de derechos humanos y operadores de justicia continúa siendo vital para el respeto de los derechos fundamentales de los habitantes de nuestros países. Hoy en día el rol de los defensores de derechos humanos y las organizaciones para las cuales trabajan permiten acceder a información y comprender la situación de grupos vulnerables, grupos de personas e individuos afectados tanto por la violencia, la pobreza, la exclusión y la discriminación como por los abusos cometidos en situaciones de emergencia, y responder a sus denuncias. Como consecuencia del trabajo que adelantan a nivel nacional, regional y universal, estas personas y organizaciones son en muchos casos blanco de la violencia y los Estados miembros, en el marco de los órganos políticos de la Organización, y la CIDH han comenzado a explorar la obligación que les cabe a éstos con relación a la seguridad de los defensores de derechos humanos y al fomento de su labor

El Informe aludido puntualiza una situación que, lamentablemente, se ha derramado sobre toda nuestra región. Nos referimos a la marginalidad, la pobreza, la exclusión, en sus diversas formas, manifestaciones todas de una asimetría que alarma a todas las sociedades. Se multiplican los grupos vulnerables que aparecen impotentes frente a los abusos del poder, en cualquiera de sus manifestaciones. Si bien, años atrás, eran las acciones del Estado las que caracterizaban a las más crudas violaciones a los derechos humanos, hoy es su inacción, su impotencia, la escasez de recursos la que desnuda la carencia e incumplimiento de los derechos económicos, sociales y culturales de grandes sectores de una comunidad. Es que no basta hoy día en asegurar el regular ejercicio de los derechos civiles y políticos; hoy, la sociedad toda no se conforma con votar periódicamente; exige, demanda una mejor calidad de vida y requiere del Estado que distribuya solidaridad, aquella que el interés puramente crematístico no puede hacer.

Es, en este contexto, que el Informe de la CIDH adquiere un valor singular. Hay que acompañar ese Informe con la labor cotidiana desde el lugar que cada uno de nosotros ocupa en nuestras sociedades. El ciudadano, demandando el reconocimiento de sus derechos; los gobernantes, asumiendo sus roles de garantes y promotores del Bien Común y comprendiendo que ninguna sociedad tiene futuro venturoso si los derechos son catálogos de ilusiones más que realidades cotidianas y las entidades defensoras de los derechos humanos bregando para coadyuvar a una sociedad más justa que dignifique al ser humano.